jueves, 22 de noviembre de 2012



VERACRUZ, RÍO DE RAPACES II. UN PARAÍSO PARA LOS AMANTES DE LAS AVES DE PRESA


Observatorio de Chichicaxtle visto desde la casa verde, donde nos quedábamos



Zopilote de cabeza roja
Once de la mañana. A lo lejos hacia el norte observamos una mancha oscura en el cielo azul. Se eleva y se acerca un poco. Está formada por miles de pequeños puntos negros girando, como una gran nube de mosquitos. Al verla a través de los prismáticos puede comprobarse que es un vórtex o cicleo de aves rapaces, formado por unos 4.500 ejemplares de las especies Cathartes aura y Buteo swainsoni, junto con algunos individuos solitarios de dos o tres especies más. Están cogiendo altura en una térmica (corriente ascendente de aire caliente) para luego dejarse caer planeando de camino hacia sus cuarteles de invernada en el sur. Cuando pasan a nuestra altura, forman una línea de anchura variable que semeja un río fluyendo. Esto da nombre al proyecto en el que participamos como voluntarios desde principios de octubre: “Veracruz Río de Rapaces (VRR)”.Tal y como llegaron, vuelven a irse, tras hacer un nuevo vórtex casi sobre nuestras cabezas, y se pierden en la lejanía tan sólo unos pocos minutos después de que las hayamos localizado.


La escena descrita arriba representa un momento cualquiera del día en la planicie costera del estado de Veracruz durante los meses de septiembre y octubre, momento álgido del paso migratorio de aves rapaces a través del continente americano.



Aguililla cuaresmeña
Como ya comenté en la anterior entrada, el estado mexicano de Veracruz es lugar de paso obligado para las en torno a 5.000.000 de aves rapaces que realizan su migración otoñal entre sus lugares de cría en Norteamérica y los de invernada en el Centro y Sur del continente. Esto es debido a que el contingente de aves que viene migrando en un frente ancho de costa a costa por todos los Estados Unidos, se ve forzosamente dirigido hacia el Atlántico al encontrarse con la Sierra Madre Oriental y el Eje Neovolcánico Transversal, y confluyen en la planicie costera situada entre estas sierras y el Golfo de México.


Pizarra informativa con los números de aves registrados
Es precisamente en esta planicie costera donde el VRR tiene los observatorios de conteo para el monitoreo de esta migración, en las localidades de Ciudad Cardel y Chichicaxtle.
Durante el mes de septiembre es habitual el recuento diario de más de 10.000 rapaces en estos observatorios, aumentando hasta los 100.000 individuos diarios durante el mes de octubre, número que puede multiplicarse por tres o por cuatro en algunas jornadas o  hasta alcanzar el máximo registrado de 1.407.038 aves para un solo día de conteo en octubre del año 2003.


Milano del Misisipi comiéndose una libélula
Las especies comúnmente observadas en Veracruz durante la migración ascienden a 16, aunque son solamente cuatro las que aportan el mayor número de individuos. Tres de estas especies, el aguililla de ala ancha (Buteo platypterus, alrededor de 2.000.000 individuos registrados por año), el aguilla cuaresmeña (Buteo swainsoni, alrededor de 1.000.000 de individuos/año) y el milano de Misisipi (Ictinia mississippiensis, alrededor de 280.000 individuos/año) son migrantes totales, es decir, todos sus efectivos poblacionales a nivel mundial pasan por Veracruz durante su migración entre el norte y el sur del continente.


Aguililla de ala ancha

La cuarta especie, el zopilote de cabeza roja (Cathartes aura, alrededor de 2.500.000 individuos/año), es residente en algunas zonas y en otras inverna más al norte de Veracruz, aunque una parte importante de su población pasa por aquí.




Aguililla aura


Además de estas, pueden observarse con facilidad gavilanes de pecho rufo (Accipiter striatus, sobre 4.000/año ), y pollero (Accipiter cooperi, sobre 2.500/año), águilas pescadoras (Pandion haliaetus, más de 3.000/año), aguilillas gris (Buteo plagyatus, sobre 600/año), cola roja (Buteo jamaicensis, más de 200/año) y aura (Buteo albonotatus, sobre 250/año), gavilán pico gancho (Chondohierax uncinatus, sobre 200/año), gavilán rastrero o aguilucho pálido (Circus cyaneus, más de 300/año), milano tijereta (Elanoides forficatus, más de 300/año), halcón peregrino (Falco peregrinus, alrededor de 1.000/año), cernícalo americano (Falco sparverius, más de 6.000/año) y esmerejón (Falco columbarius, más de 200/año), todas ellas relativamente comunes durante el paso migratorio.

Águila pescadora
Algunas especies menos comunes son observadas en bajo número cada temporada, como las aguilillas pechirroja (Buteo lineatus) y de Harris (Parabuteo unicinctus), con una o dos docenas de ejemplares observados cada año, o las águilas real (Aquila chrysaetos) y de cabeza blanca (Haliaeetus leucocephalus), el milano plomizo (Ictinia plumbea), el milano caracolero (Rostrhamus sociabilis), el azor (Accipiter gentilis) o el aguililla real (Buteo regalis), con observaciones casi anecdóticas de uno o dos individuos por temporada.



Águila cangrejera juvenil
Con todas estas especies sobre nuestras cabezas, queda claro que este lugar es un paraíso para los amantes de las aves de presa, pero además hemos podido observar durante nuestra estancia algunas residentes que añadir a la lista de rapaces vistas en Veracruz, elevándola hasta las 28 especies: zopilote negro (Coragyps atratus), elanio coliblanco (Elanus leucurus), aguililla coliblanca (Buteo albicaudatus), águila cangrejera (Buteogallus anthracinus), águila negra mayor (B. urubitinga), aguililla de cola corta (Buteo brachyurus), aguililla caminera (B. magnirostris), caracara (Caracara cheriway), halcón reidor (Herpetotheres cachinnans), halcón murcielaguero (Falco rufigularis) y halcón aplomado (F. femoralis).  

Por si todo esto fuera poco, el fenómeno migratorio en esta parte del mundo incluye otras muchas especies además de las rapaces.

Pelícano blanco

Algunos días, el cielo se cubre con las líneas de pelícanos (Pelecanus erythrorhynchos) que, en formación, van pasando con un ritmo más pausado que el que se imponen las aves rapaces, a veces llegando a casi el millar de ejemplares en un solo bando. 
Otras veces son la cigüeñas (Mycteria americana), las anhingas (Anhinga anhinga) o los ibis blanco(Eudocimus albus) y coco prieto (Plegadis chihi) los que aportan sus siluetas de vuelo a la migración, mezclándose en mayor o menor medida con las líneas de aves de presa.


Paloma de ala blanca
Durante el mes de octubre, bandadas y bandadas de palomas aliblancas (Zenaida asiática) pasan volando a baja altura sobre las sierras litorales, llegando a sumar algunos miles de individuos en un solo día y acompañadas en menor medida por la más pequeña paloma rabuda (Zenaida macroura). A finales del mismo mes y principios de noviembre, se suman al espectáculo los vórtex tridimensionales de las gaviotas de Franklin (Leucophaeus pipixcan), que se desplazan al tiempo que giran en grandes concentraciones o viajan volando a ras de agua en pequeños grupos hacia el sur.

También a principios del mes de noviembre, algunos pequeños bandos de patos (nosotros vimos Anas crecca, A. discors, A. clypeata y Aythia affinis) se unen a la fiesta de la migración, y pueden verse pasar sobre el mar o pegados a la costa en apretados grupos veloces.
 
También es muy espectacular en cuanto a número de individuos la migración de paseriformes, sobre todo de los llamados chipes de los géneros Vermivora, Setophaga(=Dendroica), Geothlypis, Wlisonia, Icteria, Seiurus y similares, de los que hemos podido observar una veintena de especies y de los gorriones Passerina, Spiza y otros, de los que vimos media docena más. A pesar de que el grueso de la migración de estos pequeños pájaros transcurre durante las horas nocturnas, hemos tenido la suerte de encontrar algunos ejemplares durante sus descansos diurnos, siempre en pequeño número, aunque suficientes para disfrutarlos.

Tyrannus forficatus

Otros paseriformes en migración pertenecen al grupo de los Tyrannus, y entre estos hemos podido observar a tres, T. tyrannus, y los espectaculares T. savana y T. forficatus, con sus colas en forma de horquilla formadas por largas plumas. En el caso del último de estos tiranos, los bandos pueden observarse en pleno día, pasando a tu alrededor en ocasiones durante largos períodos de varios minutos.

 

La misma sensación puede sentirse con las golondrinas (Hirundo rustica, Stelgidopterix serripenis y Riparia riparia) que a veces nos acompañan durante todo el día, en ocasiones acompañadas de los vencejos (Chaetura pelágica), que vuelan a mayor altura.

Archilochus colubris
Los más pequeños de entre las aves también forman parte del espectáculo migratorio, pues la especie de colibrí Archilochus colubris también se deja ver en su camino hacia el sur, pasando a gran velocidad y a baja altura en pequeños grupos dispersos.


Además de las aves, otros grupos faunísticos se ven abocados a utilizar esta ruta durante sus desplazamientos en busca de climas más benignos, y vemos grandes cantidades de libélulas pertenecientes a varias especies y algunas mariposas que, según nos cuentan, algunos años llegan a ser muy abundantes.

A pesar de que no soy partidario de hacer este tipo de listas tan extensas en este blog, creo necesario hacer esta excepción para tener una idea más ajustada de la realidad en cuanto a la espectacularidad del fenómeno migratorio aquí en Veracruz.

Durante un día normal de conteo, el día comienza tranquilo.  
Temprano empieza el vuelo de las golondrinas y los vencejos, sobre nuestras cabezas. Un poco más tarde comienzan a levantar el vuelo y a formarse los vórtex de los residentes zopilotes negros, y con ellos van llegando las primeras rapaces migratorias.
Agulilla gris juvenil
Primero individuos aislados de las dos especies de gavilanes y alguna águila pescadora. Al poco, una línea formada por aguilillas de ala ancha, cuaresmeñas y zopilotes de cabeza roja. Unas 1.200 aves. Mezclados entre ellas, un aguililla gris y dos esmerejones.
Siguen pasando gavilanes solitarios. Un cola roja.
Al este, un vórtex de 500 pájaros. Casi todos ala ancha. Al oeste, una línea mixta de 2.350 rapaces más. Sobre ella, 60 anhingas.
Tres líneas más tarde, 280 cigüeñas, y un halcón peregrino. Dos pescadoras más.
Un grupo de Tyrannus forficatus nos rodea durante un rato. Pasan unos 50.

Cigüeñas americanas
A las doce de la mañana, siete vórtex simultáneos cubren el cielo y los contadores no dejan de usar sus clikers (o cuentabultos). Un cooper. Dos más. Un esmerejón. 25 cigüeñas y 63 ibis blancos. Otro cola roja.
Un puñado de colibríes pasan zumbando. Las golondrinas siguen pasando.
Casi todas las líneas grandes que vemos están bastante alejadas, pero a las dos de la tarde, un río formado por unas 1.800 aves pasa justo sobre nuestras cabezas. Emocionante.

Un momento del conteo en el observatorio
 de Chichicaxtle. Hugo, Andrea, Rigo y Ángel.

Las siguientes dos horas se cuentan 28.000 pájaros.
Un esmerejón. Dos cooper. Un pecho rufo. 100 pelícanos más. Un aguilucho y dos grises.
Suenan un par de especies de chipes en la vegetación y las buscamos para identificarlas.

A lo lejos, hacia la costa, vemos un vórtex de gaviotas de Franklin. Son 327.

Un peregrino. Otro. Que sean tres, y un cernícalo. Dos cooper.



Dos pecho rufo, 200 auras, 26 cuaresmeñas y 672 ala ancha. Un peregrino. Una pescadora. Doce ibis. Son las cinco.

A las siete de la tarde, hora de cierre, se han contabilizado 68.439 aves. En el otro observatorio “tan solo” 40.056. Mañana será otro día…




 


Ibis blanco

Durante el transcurso de la temporada, las especies predominantes van variando, de forma que el conteo comienza a mediados de agosto con altos números de milanos de Misisipi, que dejan de pasar a principios de octubre (de hecho, nosotros vimos únicamente una docena de individuos durante nuestra estancia), momento en que predominan los ala ancha hasta mediados del mismo mes, cuando ceden protagonismo a cuaresmeñas y zopilotes. De la misma forma y al igual que en el Estrecho de Gibraltar, algunas especies como los gavilanes o los aguiluchos (y probablemente otras), realizan una migración diferenciada por edades, pasando en primer lugar los jóvenes para ser seguidos por los adultos más tarde.









Con este espectáculo permanente, y otros de los que hablaremos en próximas entradas, es perfectamente lógico que nos hayamos quedado aquí hasta hoy 21 de noviembre, día final del proyecto. Y además de disfrutar, siempre seguimos adquiriendo experiencia que seguramente nos vendrá bien en el futuro, y ya podemos identificar la mayoría de las especies de aves rapaces de esta zona del continente sin mucho temor a equivocarnos, algo que nos satisface por sí solo.  


El futuro contador del VRR


Con respecto a la gente que integra el equipo de monitoreo de la migración, solo podemos decir que hemos estado muy a gusto con todo el mundo.
Tenemos que agradecer de forma especial a Eduardo Martínez Leyva y su familia, su esposa Lety y su hija Selene, por abrirnos las puertas del VRR, ofrecernos la posibilidad de colaborar y de alojarnos en una de las casas del proyecto.
A nuestros compañeros de casa Irvin, Pilar, Hugo y Alfredo por todos los ratos compartidos y por la convivencia de mes y medio en la casa verde de Chichicaxtle.
Aguililla de cola corta
Al resto de compañeros en el conteo de aves en los observatorios: Roberto, Andrea, Rigo, Citlali, Adriana, Gustavo y Arianna, con los que también disfrutamos de los vuelos de las rapaces en más de una ocasión.
A los trampeadores de la estación de anillado, de la que hablaremos en la próxima entrada, Dayan y Chumín, con los que pasamos momentos muy emocionantes capturando gavilanes y otras aves de presa.
A Lucero y Perla, las encargadas de la educación ambiental y de la recepción e información a los visitantes de los observatorios del VRR.
A la asociación civil Pronatura Veracruz y su directora Elisa Peresbarbosa por permitirnos participar en el proyecto.
Y una vez más a Hugo Corzo por el préstamo de muchas de las fotos que ilustran esta entrada, y sin las cuales no sería lo mismo.

¡¡¡¡MUCHAS GRACIAS A TOD@S!!!!

 


Algunos enlaces a la información sobre la migración en Veracruz:

Datos diarios de conteo de aves migratorias:


Página oficial de Pronatura Veracruz:

Facebook de Pronatura Veracruz:

Sahara a punto de liberar un colibrí
Aguililla de cola roja
Anhinga
Aguililla caminera
Gavilán de Cooper
Tyrannus forficatus

Algunos vídeos sobre migración: 
 De rapaces:
Mixtas:
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Aguilillas cuaresmeñas y zopilotes de cabeza roja:
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                                                             De zopilotes de cabeza roja:
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De Cigüeñas:
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De pelícanos:
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De anhingas:
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De palomas:
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viernes, 2 de noviembre de 2012


VERACRUZ, RÍO DE RAPACES I. LLEGAMOS A NUESTRO DESTINO Y COMENZAMOS A VER MIGRACIÓN


Cicleo o vortex de Cathartes aura, Buteo platypterus y Buteo swainsoni

Llegamos a Veracruz el día 06 de octubre por la mañana, y cogemos un último bus hasta Ciudad Cardel, uno de los puntos desde los que el personal de la asociación Pronatura Veracruz realiza los conteos de aves migratorias. Nos dirigimos directamente a la terraza del Hotel Bienvenido, el punto más alto de la ciudad y puesto de observación desde el que dicha asociación monitorea el paso de rapaces y otras aves.

Otro vortex de rapaces
La llanura costera del estado de Veracruz, en la costa atlántica del centro de México, reúne durante los meses de agosto a noviembre la mayor concentración de aves de presa a nivel mundial, con registros de más de 5 millones de individuos por temporada durante el paso postnupcial. Para hacerse una idea de lo que esto supone, sólo decir que el segundo punto de importancia en el mundo es el de Eilat, en Israel, con unas  1.800.000 aves al año y que en el Estrecho de Gibraltar, donde los que hayáis estado sabéis lo impresionante que resulta, “solamente” pasan unas 850.000, registro que ha sido superado en un solo día de conteo en Veracruz. Esto significa que teníamos que venir, y justifica por sí solo el acelerón impuesto a nuestro viaje durante el último mes.

Pasamos nuestro primer día contando pájaros y aprendiendo a identificar las especies que veremos durante nuestra estancia, algo que también haremos el segundo y tercer día, y esperamos que unos cuantos más.

La suerte quiso que en estas primeas jornadas el tiempo no acompañe demasiado, y aunque no llueve ni hace frío, hacia el norte hay una acumulación de nubes acompañadas de viento que no ayudan mucho a que la migración presente su mejor cara, y la gente local (o sea, los contadores de rapaces) nos dice que en pocos días cambiará y tendremos unos días de vuelos espectaculares. Esperaremos.

Bando de la cigüeña americana Mycteria americana
A pesar de todo vemos mucha migración, con muy buenos números, tanto de especies (en tres días hemos visto 25 especies de rapaces entre migrantes y residentes: Coragyps atratus, Cathartes aura, Pandion haliaetus, Chondrohierax uncinatus, Accipiter striatus, A. cooperii, Ictinia mississippiensis, Rostrhamus sociabilis, Circus cyaneus, Buteogallus anthracinus, B. urubitinga, Buteo albonotatus, B.brachyurus, B. magnirostris, B. platypterus, B. swainsoni, B. jamaicensis, B. regalis, Asturina nitida (que ahora se llama Buteo plagyatus), Polyborus plancus (ahora Caracara cheriwey), Falco sparverius, F. femoralis, F. rufigularis, F. columbarius, F. peregrinus, además de migración de cigüeñas americanas Mycteria americana, pelicanos  Pelecanus erythrorhynchos, anhingas Anhinga anhinga, ibis Eudocimus albus y Plegadis chihi y distintas especies de garzas y paseriformes) como de individuos (se han contado unas 400.000 aves solo en estos tres primeros días, aunque nosotros solo hemos visto una parte), y tras esta primera toma de contacto, empezamos a familiarizarnos con las principales especies y a identificarlas con éxito.

Halcón aplomado joven (Falco femoralis)


Dayán sacando un aguilucho (Circus cyaneus) de una red de
niebla. Al fondo se ve el comienzo de la Sierra Madre Oriental
y, detrás de él, el bosque de mangle.
El proyecto también cuenta con una estación de trampeo y anillado de rapaces, al que hago una primera visita con Dayán, uno de los encargados del trampeo. El lugar donde está colocada la estación es espectacular, con el escondite y las trampas situados sobre una zona de dunas que continúa hasta el Océano Atlántico. Al otro lado, en la llanura inundada entre las dunas y el comienzo de la Sierra Madre Oriental hay una buena extensión de manglar y algunos potreros, con lo que el mosaico resultante ofrece una gran variedad de hábitats para observar aves.


Ctenosaura acantura

Además de todo esto, también vemos nuevas especies entre las aves residentes y entre los mamíferos (el conejo Sylvilagus floridanus) y los reptiles (la iguana Ctenosaura acantura), es decir, todo un espectáculo que estamos disfrutando al máximo, y ante el cual decidimos quedarnos por aquí una temporada más larga.



En cuanto al alojamiento, al ser una especie de voluntarios asistentes, nos hemos instalado en una de las casas en las que residen los trabajadores del proyecto, con lo que además de estar en nuestra salsa, no tenemos que desembolsar una gran cantidad de dinero mientras estemos aquí colaborando, todo un lujo que intentaremos aprovechar en lo posible. Además, parece que haremos buenas migas con la gente que trabaja con la migración, algo que ya nos apetecía después de todos estos meses sin contar con la compañía de otros bicheros de nuestro estilo. 

Perla impartiendo el taller de los martes y jueves

También Sahara está contento, pues puede tener una temporada de estabilidad entre gente que le ha gustado desde el primer momento, e incluso puede asistir al taller sobre aves que un par de veces por semana se imparte a los niños en el observatorio de Chichicastle. Una buena oportunidad para que se relacione con otros pequeños.




El caso es que estamos muy contentos de haber llegado aquí y pensamos que vamos a disfrutar de lo lindo.

En las próximas entradas explicaremos más en profundidad el porqué se concentra en este lugar todo el flujo migratorio y cómo funciona la migración y la estación de trampeo aquí en Veracruz . 


Con un gavilán de Cooper (Accipiter cooperi)

Merlin o esmerejón (Falco columbarius)
atrapado durante los trampeos

Sahara en uno de los puestos de observación
con un insecto que encontró

Vídeos de migración:
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Vortex con predominancia de Aguililla de ala ancha (Buteo platypterus)

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Uno de anhingas (Anhinga anhinga)

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En primer término zopilotes de cabeza roja (Cathartes aura), mezclados con aguilillas de ala ancha y de Swainson (Buteo swainsoni)

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Cigüeñas

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Migración pasando sobre el taller de los niños