sábado, 22 de diciembre de 2012


 LOS TUXTLAS. REMANENTE DE LAS ANTIGUAS SELVAS DEL ESTADO DE VERACRUZ, DONDE AUN VIVEN ALGUNAS DE LAS ÁGUILAS SELVÁTICAS


Laguna Escondida


Caminamos en la penumbra del bosque, un poco después de que asomen las primeras luces. Eduardo, Irvin, Pilar, Carmen, Sahara y yo nos encontramos en un territorio de águila adornada o elegante (Spizaetus ornatus), una de las rapaces más bellas del neotrópico, y estamos haciendo algo de tiempo pajareando mientras el día se calienta un poco, momento en el que puede que aumenten su actividad y acudan a cebar al pollo, que ya cuenta con unos cuatro meses de edad y hace tiempo que abandonó el nido.


El grupo caminando por el bosque
Volvemos en dirección al árbol del nido después de un rato caminando sin mucha suerte con el pajareo (aunque yo conseguí observar brevemente a la paloma de los tuxtlas (Geotrygon carrikeri), endémica de esta zona, mientras caminaba por el suelo, pero nadie más pudo llegar a verla y vimos un trogón elegante Trogon elegans, entre otras aves) cuando Carmen ve pasar una sombra sobre el dosel que cubre el camino y da la voz de alarma.



Cunde la emoción, y algo de nerviosismo. Era un adulto de adornada y no sabemos si volveremos a tener la oportunidad de verla mejor. Todos corremos buscando un buen ángulo con la esperanza de que vuelva a pasar. Y ahí está, girando una y otra vez sobre el techo de la selva, como queriendo que la veamos bien, que la disfrutemos, que ya nunca nos volvamos a olvidar de ella…

Desde luego, eso es lo que hacemos.

Para todos menos para Eduardo es una especie nueva, a la que además teníamos muchas ganas de ver. En nuestro caso, tuvimos una oportunidad en Ecuador, cuando colaborábamos con Ruth y el PCAHE (Programa de Conservación del Águila Harpía en Ecuador) en el monitoreo de un nido de águila harpía (Harpia harpyja) y un monitor indígena Cofán nos llevó a observar un nuevo nido que habían localizado. Parecía de Spizaetus, sobre todo por el tipo de restos de presas que pudimos encontrar debajo, pero después de unas horas de infructuosa espera, tuvimos que abandonar la zona sin ver nada.
Afortunadamente hoy nuestra suerte cambió.

Pollo volandero de águila elegante
El águila se va, y casi al instante, comenzamos a escuchar un reclamo no muy lejano. Es el pollo, y todos nos ponemos en marcha a ver si podemos localizarlo. Algunas decenas de metros más adelante Eduardo lo descubre posado en una rama, no muy lejos del árbol nido. Ahora sí que estalla la emoción. Está tan sólo unos metros por encima de nosotros y podemos observarlo perfectamente. Guapísimo.
Nos pasamos la siguiente media hora alucinando, mientras él reclama, se acicala, observa a su alrededor y descansa tranquilo posado en su atalaya. Mientras tanto, en varias ocasiones, uno de los adultos se deja ver y pasa volando sobre el dosel forestal, emitiendo a veces su propio reclamo, quizás animando al pequeño a que vuele con él, a que no se deje ver tanto.

Todos flipando, mirando el pollo en su percha
Cuando el pollo se va, salimos al claro por el cual hemos entrado a la selva, donde sabemos gracias a informes de los pobladores locales que es posible observar a media mañana a los adultos del águila elegante, junto a su prima el águila tirana (Spizaetus tirannus) y, a veces, el gavilán blanco (Leucopternis albicollis). Efectivamente. Volvemos a disfrutar con las elegantes en vuelo, e incluso nos deleitan con displays territoriales (o sea, picados y remontes alternos que nos dejan boquiabiertos). Además, aparece la tirana (otra que nunca habíamos visto) y tenemos la oportunidad de observarla muy bien tanto en vuelo como posada a distancia. Un día redondo, y sólo ha pasado la mañana…

El equipo al completo

Eduardo y Sahara con un Catharus mustelinus
Esta observación de dos de las águilas forestales más imponentes del trópico americano fue el momento cumbre de cuatro días pasados en la región de Los Tuxtlas entre el 5 y el 9 de noviembre. Una vez más, tenemos que agradecer a Eduardo Martínez Leyva por su ayuda, ya que nos llevó y nos trajo de vuelta de la zona aprovechando su trabajo allí, nos permitió quedarnos en la casa que Pronatura tiene alquilada en Catemaco y nos mostró el lugar de anidación de estas impresionantes águilas que tanto hemos disfrutado.

Saltando sobre un puente colgante camino de la Laguna Azul
El primer día ya llegamos bastante tarde después de unas tres horas de viaje desde Chichicaxtle, así que nos aprovisionamos para los días siguientes y nos instalamos en la casa de Catemaco.
A la mañana siguiente dirigimos nuestros pasos hacia la Laguna Escondida y la más pequeña Laguna Azul, lugares que Eduardo nos recomendó por su belleza paisajística.
Un poco de transporte en “pirata”, la versión mexicana de las chivas panameñas, es decir, una furgoneta tipo ganadera adaptada para el transporte de personas; un poco en raid (o sea, a dedo) y luego otro poco caminando; total unas tres o cuatro horas de viaje.

Dendrophidion vinitor

En el camino hacemos una parada en la Estación Biológica, donde recorremos un pequeño sendero en el que vemos algunos pájaros, una serpiente cabezuda (Dendrophidion vinitor) y un agutí negro  mexicano (Dasyprocta mexicana). Desde aquí, salimos hacia la laguna Escondida, conseguimos que una ranchera nos pare haciendo dedo y nos lleve hasta el pueblo, desde donde comenzamos a caminar.


Aunque la selva en esta zona está bastante maltratada y parcheada en islas rodeadas de potreros y carreteras, el pateo estuvo bien y fue entretenido, con muchos pájaros y ardillas (Sciurus aureogaster) para observar.

Laguna Azul

En la Laguna Azul hay unas cabañas abandonadas que esperamos ocupar con la tienda de campaña para pasar la próxima noche, pero cuando estamos llegando empieza a diluviar y nos mojamos completos antes de poder encontrar el refugio de las cabañas. Cuando las encontramos, ya calados hasta los huesos, asaltamos una por una ventana abierta y montamos el campamento dentro. Una vez con un tejado sobre nuestras cabezas, nos cambiamos la ropa por una seca y descubrimos un grupo de murciélagos (Saccopteryx bilineata) que serán nuestros compañeros de habitación.

Saccopteryx bilineata en la cabaña que ocupamos en la Laguna Azul

También encontramos un montón de leña seca en un antiguo baño, así que pensamos en hacer un fuego para la noche, pero al ir a recogerla para encender la fogata, descubrimos que albergaba una gran colonia de termitas, a las que preferimos respetar y olvidarnos de la hoguera por una vez.

La Laguna Azul es muy atractiva, sobre todo por el color de sus aguas, en virtud de las cuales recibe su nombre, pero este color seguramente tenga que ver también con la fría temperatura de estas. A pesar de ello, por la mañana tanto Carmen como Sahara se dan un baño revitalizante para comenzar el día, antes de darnos la vuelta y regresar hacia Catemaco. Como no, una vez más nos pilla la lluvia por el camino, pero esta vez es sólo una fina llovizna que no llega a mojarnos demasiado.

Por la tarde Eduardo nos informa de que Irvin y Pilar han decidido venirse para Los Tuxtlas y de que llegarán esta misma noche, así que realizaremos alguna que otra excursión juntos, como la realizada al día siguiente a Ruíz Cortínez a observar las águilas selváticas cuyo relato abre esta entrada.
También esta noche conocemos a Edgar, otro miembro de Pronatura que se dedica a proyectos de producción y reforestación de planta autóctona en la media y alta montaña del estado de Veracruz. Le pedimos información acerca del Pico de Orizaba, con la suerte de que nos ofrece llevarnos desde Xalapa y ahorrarnos bastantes horas de incómodo viaje en autobús. Contentos y gratamente sorprendidos con esta noticia, quedamos en comunicarnos con él y concretar una fecha para la excursión a la montaña más alta de México.

La tarde del jueves 8, después de la triunfada de la mañana en Ruíz Cortínez, salimos con Pilar e Irvin a darnos una vuelta y pajarear un rato por una pequeña reserva llamada Nanciyaga, donde observamos unas cuantas aves y dimos un tranquilo paseo.

Algunas aves capturadas para su anillamiento: Phaethornis mexicanus, Seiurus aurocapillus, Turdus grayi, Wilsonia citrinaDumetella carolinensis


El viernes por la mañana, bien temprano antes de que amanezca, salimos todos juntos para echar una mano a Eduardo en su trabajo anillando pájaros. Instalamos las redes entre campos cultivados y bosque a orillas de la laguna de Catemaco, y pasamos una mañana muy entretenida anillando. Atrapamos 16 aves, pertenecientes a 13 especies distintas, además de observar diferentes acuáticas en la propia laguna. 

Una de las observaciones más potentes de águila pescadora (Pandion haliaetus) que hayamos tenido nunca, ocurrió esta mañana en la orilla de la laguna, cuando un ejemplar de esa especie cayó al lago desde el árbol bajo el que nos encontrábamos, pescando una mojarra de buen tamaño a escasos diez metros de nosotros. A poco nos salpica y sin prismáticos pudimos ver todos los detalles de su anatomía y sentir el esfuerzo que tuvo que realizar para volver a levantar el vuelo desde debajo del agua.

Sahara se lo pasó de miedo, como siempre que salimos a anillar pájaros, ya que lo que a él más le gusta es tener a los animales en la mano y liberarlos después.

Más pájaros capturados en las redes: Habia fuscicauda, Amazilia candida, Icteria virens, Tolmomyias sulphurensis, Setophaga ruticilla, Seiurus noveboracensis


Iguana iguana
Por la tarde, y antes de irnos de regreso a Chichicaxtle, todavía tenemos tiempo para acercarnos de nuevo a la Estación Biológica e intentar ver un par de especies de rapaces nocturnas (Strix nigrolineata y Pulsatrix perspicillata) de las que no hace mucho Eduardo controlaba sus dormideros. Esta vez no hubo suerte, pero al menos lo intentamos.
De camino todavía hacemos una pequeña parada en un pueblo para ver las enormes iguanas verdes (Iguana iguana) que viven sobre los árboles que rodean el puente de la localidad.

Finalmente la semana fue altamente productiva, con unas 30 especies nuevas de aves observadas, entre las que se encuentran algunas de las rapaces más mágicas de América.


Escrito por Marcos Mallo

                                                           Más fotos variadas:
Polllo de Spizaetus ornatus

En plena observación (foto Irvin Chávez)

Terminando de observar al águila tirana

Nada que decir... (foto Irvin Chávez)

Supercontentos

Caminando hacia la Laguna Azul, con la
 Laguna Escondida al fondo

Vista de un trozo de la Laguna Azul


Cruzando el puente colgante

De vuelta

Y vuelta a saltar sobre el puente

Última subida

Laguna de Catemaco

Árboles en la orilla de la laguna

Postura de caracol acuático comestible de gran tamaño

                                                                  Anillando:
¡¡Atentos!!

Observando la muda

Mesa de trabajo

Pájaro posando

Anillador y colaborador

Aprendiendo a ver la muda

Pilar con Tolmomyias sulphurensis

Inmortalizando el instante (foto Irvin Chávez)

Con una especie de zorzal

Comprobando la edad de un pájaro

Amazilia candida

Phaethornis mexicanus

Pilar pasándole un pájaro a Sahara para liberar (foto Irvin Chávez)

Setophaga magnolia

Con Icteria virens

Con Seiurus aurocapillus

Con Dumetella carolinensis

"Durmiendo un pájaro"

¡Y despertó!

Otro pájaro hipnotizado

Liberando al bonito Phaethornis mexicanus

Carmen liberando una tángara

Hoja gigante (foto Pilar González)

Buteo magnirostris

Tucancillo Pteroglossus torquatus

Iguana iguana

Compañeros de cabaña

Murciélagos charlando entre ellos 

Más cháchara

Sirena de agua dulce


¡Hasta otra!


                                                   Algunos vídeos hechos en los Tuxtlas:

                                   Del pollo de águila adornada posado cerca del árbol del nido:
                                                              Visto de frente:
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Reclamando desde su percha:
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Reclamando mientras un adulto se escucha a lo lejos:
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Acicalándose y reclamando mientras un adulto vocaliza en vuelo sobre el dosel:
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Águila tirana adulta en vuelo, vocalizando:
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Unos tucancillos Pteroglossus torquatus:
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Eduardo, Pilar y cientos de porrones bola:
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Iguanas verdes:
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