jueves, 4 de abril de 2013

PALENQUE. ANTIGUA CIUDAD MAYA Y REENCUENTRO CON LA SELVA HÚMEDA


Vista de la ciudad maya de Lakam Ha desde el Templo de la Cruz


Torre del palacio de palenque, estructura única en el mundo maya
Desde lo alto del templo de la cruz se ve toda la ciudad. Al menos la parte que se encuentra excavada y abierta al público. El palacio, los templos y las pirámides reflejan el antiguo esplendor de la vieja ciudad maya, hoy convertida en un lugar de paso obligado para el turismo organizado de Chiapas.

Todo lo demás es selva. Los monos aulladores negros (Alouata pigra) la reclaman como suya desde las copas de los árboles que la forman, mientras gavilanes blancos (Leucopternis albicollis), halcones murcielagueros (Falco rufigularis) y gaviles bidentados o gorgirrayados (Harpagus bidentatus) sobrevuelan el claro en el que descansan las ruinas.



Palenque, llamada Lakam Ha por sus habitantes, mantuvo su apogeo entre los años 600 a 900 de nuestra era, durante el período clásico tardío, aunque el asentamiento existió desde mucho antes.
En la foto se ve el palacio en primer plano y el templo de las inscripciones al fondo a la izquierda


Templo del sol
Tenemos bastante suerte y no hay demasiada gente, a pesar de que no entramos a primera hora tal y como pensábamos, pues la caminata desde nuestra cabaña fue más larga de lo esperado. 
Aún así es temprano, y sólo los más madrugadores han llegado antes que nosotros. 
Pasamos el día recorriendo con calma la zona arqueológica, jugamos al escondite entre los pasadizos del palacio, ascendemos a todos lo edificios en los que esto es posible y terminamos la visita dejando que Sahara se salte las prohibiciones y se bañe y disfrute un rato en las pequeñas pozas que el arroyo Otolum, que cruza la ciudad, forma en medio del bosque. También queríamos visitar el museo del sitio que se encuentra en la salida, pero está cerrado por mantenimiento los lunes, así que tendremos que volver mañana para hacerlo.


Sahara Ugatz bañándose en las pozas del arroyo Otolum

Merendando en el porche de nuestra cabaña
Nos hemos alojado en un complejo familiar de cabañas en medio de la selva, a pocos kilómetros de la entrada a la zona arqueológica, donde estamos prácticamente solos y pagamos muy poco dinero por una cabaña desde la que escuchamos los gritos de los monos aulladores durante prácticamente las 24 horas del día, e incluso los vemos desplazarse sobre las ramas de los árboles que nos dan sombra, entre los trinos de multitud de especies de pájaros de colores y los rápidos movimientos de las ardillas grises mexicanas (Sciurus aureogaster).


Vista desde la puerta de nuestra cabaña


A unos 200 metros de nuestra puerta, un pequeño arroyo forma una pequeña poza en la que Sahara puede bañarse y en el que incluso él y su mamá utilizan la arcilla para untarse la piel.

Además, la comida que preparan, típica de la región, está exquisita, así que, después de haber pasado una noche en el feo pueblo de Palenque, decidimos quedarnos en nuestra cabaña las siguientes cinco noches.


Una de las muchas estelas encontradas en Palenque y conservadas en el museo arqueológico

El martes nos vamos a visitar el museo por la mañana, con la amenaza de lluvia sobre nuestras cabezas. Conseguimos que nos dejen pasar con la entrada de ayer y, la verdad, es que este museo complementa perfectamente la visita a la zona arqueológica, conteniendo una buena muestra de estelas, glifos, utensilios cotidianos y ceremoniales, ofrendas y ornamentos, e incluso una buena réplica de la tumba de Pakal, ya que desde hace algunos años, la original está cerrada al público. La visita nos lleva unas horas, y la alargamos todo lo que podemos, pues la lluvia ha llegado y no queremos empaparnos en el camino de vuelta a casa, así que esperamos a que escampe y al final conseguimos volver sin mojarnos.

Máscaras, diadema y collares de jade y malaquita. En el centro escultura en estuco de una cabeza 

Búho moteado
El resto de los días los pasamos relajándonos y haciendo cortos paseos diurnos y foqueos nocturnos para observar fauna por los alrededores. Conseguimos ver nuestro primer kinkajú (Potos flavus), a pocos metros de altura sobre las ramas de un árbol, pero quiso la fortuna que nos pillara en un desplazamiento corto sin prismáticos ni cámara de fotos. A pesar de ello, lo vimos bastante bien (incluso se sentó a observarnos), aunque nos quedamos con ganas de más.
Otra de las especies nuevas que vimos en estos foqueos fue el búho moteado (Strix virgata), al que atrajimos brevemente utilizando un reclamo después de haberle visto de forma fugaz un par de noches antes.

Otra vista del Palacio

En la entrada al Parque Nacional Palenque, dentro de la cual se encuentran las ruinas de Palenque y nuestro alojamiento, existe una especie de poblado para turistas, con hoteles, cabañas, restaurantes y bares, llamado El Panchán, hacia el que nos dirigimos un par de noches para cenar mientras escuchábamos la música en vivo que el local ofrece cada noche, así que también pudimos disfrutar un poquito de la vida seminocturna, a pesar de que cada vez más, estos lugares en los que se concentran todos los turistas como atraídos por un imán, nos gustan menos y hacemos todo lo posible por evitarlos (fue el primer día que recorrimos el kilómetro aproximado que separa El Panchán de nuestra cabaña, cuando vimos el kinkayú sobre la carretera).

Macho solitario de mono aullador negro o mono saraguato, haciendo equilibrios sobre un cable distribuidos de electricidad frente a la parada de autobuses de Emiliano Zapata, donde esperamos un bus para ir a Campeche

El día 29 de febrero nos despedimos de Palenque y agarramos un autobús a la ciudad de Campeche en el estado del mismo nombre, ya dentro de la Península de Yucatán.  

                                                                     Más y más fotos de las ruinas:
Patio interior del Palacio

Templo del Sol

Templo de la Cruz

Observando la ciudad, desde el Templo de la Cruz

Carmen y Sahara entrando al Templo del Sol

Vista desde el Templo de la Cruz Foliada

Templo de las Inscripciones

Vista del Palacio desde atrás

Torre del Palacio

Posando ante el Templo de las Inscripciones

Grupo de Las Cruces

Templo de las Inscripciones visto desde el Grupo Norte

Patio, Palacio

Relieves en el patio del Palacio

Patio, Palacio

Torre del Palacio

Contraluz

Carmen y Sahara sentados en la cama del rey

Ventana en forma de T, muy abundante en Palenque y símbolo del tiempo

Templo de la Cruz

Vista del Palacio

Templo del Sol

Otra vista desde las alturas

Calor

Frente al Templo de la Cruz

Otra frente al Templo de la Cruz

Templo de la Cruz Foliada

Templo de la Calavera

Templo de las Inscripciones

Entre la niebla, el Templo de la Cruz

Templos de las Inscripciones, XIII y de la Calavera

Torre

Sahara y Torre, en un descanso del escondite

Viendo rapaces
Foto hecha por Sahara de los papás ornitólogos

Y otra

Templo de las Inscripciones

Repartiendo amor

Interesante...

Una figura del Palacio

Patio interior del Palacio

Glifos y estelas en el patio del Palacio

Templo del Conde

Grupo de los murciélagos

Grupo de los murciélagos

Grupo de los murciélagos

"Mowgli" bañándose en el arroyo Otolum

Estela en el museo arqueológico del sitio

Estela en el museo arqueológico del sitio

Glifos en el museo arqueológico

Estelas y figura

Glifos mayas

Réplica de la tumbe de Pakal, el más importante gobernante de  Lakam Ha

Otra estela

Máscara de jade de Pakal

Embarrándose en el arroyo cerca de la cabaña

Untando barro

Hay que estarse muy quietos para que el barro se seque

Y luego lavarse

Interior de nuestra cabaña

Simpáticos columpios hechos con ruedas viejas

Halcón murcielaguero posado sobre una ruina

En la rama más baja de la derecha, un águila pescadora (Pandion haliaetus)
estuvo más de hora y media comiéndose un pescado

Detalle malísimo
                                                                                    Y un par de arañas:



                                                                               Y algunos vídeos:
                                                                                El Palacio:
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Gavilán blanco sobrevolando la selva y las ruinas:
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Vista general desde el Templo de la Cruz:
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Sahara bañándose:
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