jueves, 23 de agosto de 2012


DARIÉN. LA ÚLTIMA FRONTERA SALVAJE (III)


Volvemos a visitar a nuestros amigos emberás (02-05/08/12)


Pintados con Jagua (Genipa americana) a las afueras de la aldea de Playona


Después de la tarde de descanso tras el viaje desde el Parque Nacional Darién, Sahara se encuentra mucho mejor y ya no tiene fiebre, así que nos dirigimos otra vez a Playona con los víveres que nos quedan de nuestra expedición por la selva y con la intención de pasar allí un par de noches. Además llevamos carne de sobra para invitar a toda la familia de Belkis a un par de buenas comidas.
La acogida fue muy buena, y enseguida Rosalía, la mamá de Belkis, nos ofrece su casa para montar la tienda de campaña durante el tiempo que pasemos allí.

Hizo muchos amigos, aunque en la foto no esté muy integrado
Para Sahara esta visita resulta muy productiva, además de necesaria después de tantos días en la selva sin ver un solo niño de su edad. Se pasa el día jugando con su amiga, aunque no es hasta el día siguiente cuando se empieza a integrar con el resto de niños del vecindario.
La verdad es que en ese sentido estos poblados son geniales, ya que abundan los niños de todas las edades que pululan libremente por la aldea, se bañan en el río y hacen un poco lo que quieren.
Pero una de las cosas que más le gustó al enano fue dormir por primera vez en casa de una amiguita y poder jugar con ella de la mañana a la noche.

Sahara en medio del poblado 
Nosotros recorremos el poblado de arriba abajo, paseamos por los alrededores y preguntamos a todos los vecinos a ver si alguno tiene jagua, ya que nos queremos pintar otra vez y no hemos podido conseguirla antes de llegar.
Parece que la cosa está difícil y nos comunican que el único árbol que queda en la zona está en el huerto de la familia de nuestros anfitriones, que aparentemente no muestran gran interés en llevarnos.



Lavando ropa entre juego y juego

Durante nuestro segundo día en el poblado vamos a darnos un baño y a lavar la ropa en el río, y enseguida nos vemos rodeados por un montón de niños con los que pasamos un muy buen rato jugando en el agua hasta no poder más.




Camino del huerto
A la vuelta del baño, la familia de Rosalía nos sorprende diciéndonos que comamos rápido para ir al huerto a recoger jagua, que esta tarde nos van a pintar.
Su huerto está río abajo, y llegamos tras un bello paseo en piragua, primero a remo y luego a motor.
Recogemos un saco lleno de frutos de jagua, además de otro de mangos y algunos limones, y casi toda la familia participa en la excursión con alegría.



Sesión de pintado
Después toca rayar los frutos, suficientes para pintar a una poca de gente, aunque solamente nosotros vamos a ser decorados. El resto del líquido conseguido será para que nos lo llevemos para próximas veces. De todas formas, quedan frutos suficientes como para pintar a medio poblado, aunque hoy ningún emberá se va a pintar con nosotros… 
Terminamos la decoración corporal ya avanzada la noche y nos vamos a acostar. Hasta mañana las pinturas no adquirirán el color oscuro que nos protegerá la piel de los picores y los rayos solares.

La mañana siguiente la dedicamos a darnos una pequeña vuelta por la aldea y la selva circundante mientras Sahara juega con sus amigos por última vez, y a darnos un baño rápido antes de irnos en la primera piragua que podemos agarrar antes del mediodía.
Volvemos a Metetí a pasar nuestra última noche en el Darién, y por la tarde terminamos de pintar a Sahara, que ayer se quedó dormido a mitad de sesión, y descansamos un poco antes de nuestro largo viaje de vuelta a Ciudad de Panamá mañana temprano.


Niños de Playona


Camino del huerto

Sesión de pintado con Jagua:





Piragua en el río


En el poblado:




















Usando el machete en los alrededores del poblado:









                                                     Sahara jugando con Belkis y Winie:





Y con más niños de la comunidad:











Doraida tejiendo un cesto de fibra natural:



Una araña:




Hasta la próxima!!

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2 comentarios:

  1. Joder macho, con ese machete y asi pintado acojonas..(aun más).
    Afortunados que son los habitantes de ese pueblo que Sahara tiene sólo 3 años.. con unos más estaría llenando los poblados de pequeños tarzanes rubios. jaja
    Pasadlo bien, un abrazo y cuidaros mucho.

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  2. Un abrazo para todos, Cristóbal y Diana estan flipando con el viaje de Sahara.

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