sábado, 23 de febrero de 2013

ESTADO DE CHIAPAS. TUXTLA GUTIÉRREZ, CAÑÓN DEL SUMIDERO Y SIMA DE LAS COTORRAS


Cañón del Sumidero, visto desde el mirador La Ceiba

Salimos de Juchitán hacia Tuxtla Gutiérrez, la capital del Estado de Chiapas, en el sur de México. Antes hacemos una parada en Arriaga, donde comemos y cambiamos de transporte, así que llegamos a Tuxtla el día 12 por noche. Como siempre, toca buscar un alojamiento económico que, a ser posible, disponga de Internet inalámbrico, nos damos una duchita revitalizadora después de todas las horas pasadas en el autobús y vamos a la plaza central a cenar algo. Estamos alojados en pleno centro, así que la plaza está a un par de cuadras de la puerta de nuestra pensión, y además está en fiestas, así que hay algo de ambiente en la calle y comemos en un puesto de tacos disfrutando del panorama.

Cañón del Sumidero, visible desde la ciudad de Tuxtla Gutiérrez

En estos momentos ni siquiera sospechábamos todavía que Tuxtla Gutiérrez sería nuestro cuartel general durante bastante tiempo. De momento nuestros planes son los de visitar el Cañón del Sumidero y la Sima de las Cotorras antes de continuar nuestro camino hacia Palenque y la Selva Lacandona, y luego dirección Península de Yucatán y Belice. Estos planes irán cambiando poco a poco, a raíz de un par de visitas que hacemos los días 15 (antes de irnos a la Sima de las Cotorras), 18 y 21 al Palacio Federal, donde se encuentran las oficinas centrales de la CONANP (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas). Nuestro objetivo es solicitar la colaboración con distintas áreas protegidas en el estado, así que hablamos con varios de los directores y de los biólogos que trabajan en ellas.
Sahara "monitoreando" un coleóptero
Todo se queda en el aire, pues es principio de año y ha habido un cambio de gobierno, así que los calendarios y los presupuestos todavía se están preparando para comenzar los trabajos durante el mes de febrero. A pesar de esto, nos reciben muy bien y parece que podremos hacer algunas cosas guapas si todo va bien (nos hablan de anillamiento de paseriformes, trampeo de murciélagos, monitoreo de cocodrilos y limícolas, colocación de cámaras trampa e incluso trampeo de jaguares).
Veremos que pasa y si sale algo….

Cañón del Sumidero


Vista del cañón desde el mirador Los Chiapa, desde donde se supone que se arrojaron los pobladores originarios de la zona para no ser vencidos y humillados por los invasores en el siglo XVI

A pesar de ser uno de los lugares más visitados y conocidos en los alrededores de Tuxtla, no resultó fácil conseguir información fidedigna acerca del Cañón del Sumidero, de cómo llegar y qué hacer allí. Y esto a pesar de que visitamos la oficina de turismo, pero parece que todo el mundo contrata un tour guiado en lancha por el interior del cañón que a nosotros no nos seduce demasiado o se acerca a los miradores en un autobús turístico. Lo único que sacamos en claro es que nos desaconsejan ir por nuestra cuenta a los miradores porque hay que caminar mucho, pero nadie puede precisar cuánto, sólo que es mucho.

Con esta escasa información, el día 14 nos dirigimos en una combi a la entrada de la zona protegida, donde ya nos aclaran que sí, que hay que caminar bastante, unos tres kilómetros hasta el primer mirador y 17 hasta el último, el más impresionante. Vaya, pues tenían razón, es lejos.
El Parque Nacional del Cañón del Sumidero es una profunda brecha de unos 15-20 kilómetros de longitud horadada en la piedra caliza por el río Grijalva durante los últimos 12 millones de años. En la parte más alta, las paredes verticales caen en torno a 800-1.000 metros (no está clara la altura exacta) hasta el río, que en esta zona es bastante sinuoso y mantiene una población de cocodrilo de río (Crocodylus acutus) bastante especial, pues habita esta cuenca de agua dulce sin influencia marina y está aislada del resto de poblaciones, normalmente más asociadas a la costa pacífica y al agua salobre.


Este cañón aparece representado en el escudo de Chiapas, pues fue el escenario de una famosa batalla entre españoles y chiapanecas en el siglo XVI, que dio origen a la leyenda que cuenta que los indígenas prefirieron lanzarse a las profundidades del cañón antes que ser sojuzgados por los invasores. El triunfo español motivó que Carlos V otorgara a la capital de la provincia en aquel momento, la actual San Cristóbal, el escudo que ahora pertenece a todo el estado.



Llegamos andando hasta el mirador de La Ceiba, el primero que encontramos en nuestro camino, y las vistas son bastante impresionantes. Mientras decidimos qué hacer, pues el siguiente mirador está a unos once kilómetros, llega José Miguel, un trabajador del área protegida en una ranchera. Se dedica a revisar trampas de insectos que tienen colocadas en los miradores para detectar la presencia de la mosca de la fruta, una plaga que ha llegado desde el sur y estropea la fructificación de determinadas especies arbóreas, así que aprovechamos para pedirle que nos lleve en la caja de su vehículo hasta el final de la ruta. Paramos en tres de los cuatro miradores que nos quedan por ver (La Coyota, El Tepehuaje y Los Chiapa, no paramos en El Roblar, el penúltimo, donde no hay trampas colocadas que revisar y cambiar).

Al final conseguimos ver el cañón desde todos los puntos, algo que mereció la pena a pesar de las prisas, y además volveremos temprano y no demasiado cansados a casa.
Pedimos a José Miguel que nos deje otra vez en el primer mirador, donde nos encontró, y comemos allí tranquilamente antes de darnos la vuelta y volver a Tuxtla, donde repetimos la visita a la fiesta de la plaza, el ritual de comerse un elote, y una cena a base de tacos y cerveza.


Sima de las Cotorras


Carmen en el camino que baja hasta las pinturas rupestres

La Sima de las Cotorras es una cavidad circular de piedra caliza de unos 160 metros de diámetro y 140 de profundidad, localizada en la periferia de la Reserva de la Biosfera Selva de El Ocote, a unos 12 kilómetros de la localidad de Ocozocoautla (Coita), que está a unos 45 minutos de Tuxtla en autobús. En esta cavidad anidan y descansan cientos de cotorras verdes mexicanas (Aratinga holoclora), que ofrecen un hermoso espectáculo al entrar y salir las bandadas volando en círculo hasta y desde el fondo de la cueva, respectivamente.

Nuestro primer campamento bajo los árboles
La gestión del espacio es realizada por la cooperativa de ecoturismo Zahamamguimo, perteneciente al pueblo indígena Zoque que habita la zona y cuenta con cabañas, un restaurante, baños, zona de acampada y servicio de rappel en la sima, todo bastante bien integrado con el entorno. Nosotros montamos la tienda cerca de la cavidad después de echarle un ojo a ver si veíamos algo, ya que llegamos pocos minutos antes de que anochezca. Nos informan en el restaurante que hoy las cotorras no han llegado a la gruta, pues es algo pronto, ya que empiezan a llegar para elegir oquedades y preparar sus nidos a partir de mediados de febrero. Al parecer, antes de esa fecha solamente la visitan de vez en cuando.

Zopilotes negros (Coragyps atratus)
 posados al borde de la sima
A pesar de este inconveniente, el paisaje es sobrecogedor, pues el agujero tiene unas dimensiones considerables y la vegetación del fondo, formada por especies arbóreas propias de la selva alta siempre verde, probablemente transportadas hasta la sima en forma de semillas por las propias cotorras, contrasta enormemente con la selva baja caducifolia que rodea la sima.
En cuanto a la fauna, al menos vemos alguna ardilla (Sciurus aureogaster), alguna especie nueva de paseriforme, halcones murciélagueros (Falco rufigularis) y escuchamos la pareja de búhos de virginia (Bubo virginianus) y los coyotes (Canis latrans) en tres ocasiones antes de irnos a la cama el primer día.




Por la mañana amanece nublado, pero hacemos el recorrido circular alrededor de la sima y el que se interna en su interior, bajando unos 40 metros  poor debajo del borde hasta la zona donde se encuentran las pinturas rupestres.
En esta cavidad existen unas 33 pinturas, que representan personas, animales y manos, estas últimas realizadas mediante la técnica de soplado de tintes vegetales a través de un hueso hueco, probablemente de ave, y que son exactamente iguales a las que vimos en la Cueva de las Manos, en la Patagonia argentina, a más de 5.000 kilómetros al sur de aquí.

Sendero perimetral de la sima

Segundo campamento, bajo techo para cobijarnos de la lluvia
A media mañana empieza la lluvia, justo cuando explorábamos en busca de un lugar desde donde hacer una espera a los coyotes, que parece que rondan los alrededores de nuestro campamento, pues aparte de los aullidos, encontramos varios excrementos en la pista de acceso, a pocos cientos de metros de nuestra tienda. Afortunadamente, habíamos cambiado la tienda de sitio al ver como el cielo nos amenazaba, y la instalamos bajo un techado construido para cobijar a las caballerizas. Aún así, damos media vuelta y esperamos a que escampe, pero el frío y la lluvia han llegado para quedarse y ya no deja de llover hasta que nos vamos al mediodía siguiente, gracias a que el encargado del rappel en la sima nos acerca en coche a la parada de autobús, ahorrándonos la caminata de cuatro kilómetros bajo la lluvia.

Sahara paseando por la sima

Volvemos a Tuxtla Gutiérrez, pero antes asistimos en Coita a una reunión que solicitamos con la bióloga de la Reserva de la Biosfera de El Ocote, para ver si podemos colaborar en algo con ellos. Una vez más, Karla nos recibe muy bien, charlamos durante un buen rato, sobre todo del águila elegante (Spizaetus ornatus), el emblema de la reserva, y nos pide que revisemos un protocolo de censo de esta especie, además de invitarnos a acompañarles próximamente en un par de entradas para buscarla en dos zonas en las que tienen información de los pobladores acerca de la existencia de individuos de esta bella rapaz. Quedamos en mantener el contacto para concretar fechas y nos vamos, contentos de que la cosa marche.



Cañón del Sumidero, mirador La Ceiba

Cañón del Sumidero, mirador El Tepehuaje

Yendo en la caja de la ranchera

Desde el mirador Los Chiapa 

Sahara flipando

Hermoso coleóptero

                                                    Algunas panorámicas más de la Sima de las Cotorras:














Admirando las pinturas



Preparando la cocina

Campamento


                                                     Algunos vídeos de la Sima de las Cotorras:
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Llevando leña a nuestro nuevo refugio antes de que empiece a llover:
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